BUENOS AIRES — En la Argentina es habitual que las pequeñas localidades del interior, sobre todo las rurales, construyan parte de su identidad alrededor de un producto gastronómico. De allí surgen las autoproclamadas “capitales” de determinados alimentos y, especialmente, las fiestas populares que cada año celebran esas especialidades.
En La Colina, localidad del partido bonaerense de General La Madrid, la primera edición de la Fiesta del Chorizo a la Pomarola, una receta de raíces italianas con salsa de tomate, buscaba sumarse a esa tradición.
Sin embargo, el debut de la celebración, organizada por el 115° aniversario de la localidad, quedó envuelto en una polémica tras la difusión en redes sociales de imágenes que muestran el uso de envases que habían contenido productos fitosanitarios para trasladar alimentos.
La fiesta se realizó el sábado 26 de septiembre en la plaza José Hernández, donde se prepararon unos 1.000 chorizos a la pomarola para la comunidad. La comida se cocinó en una paellera de unos tres metros de diámetro, utilizada especialmente para la ocasión.
La alarma surgió a partir de videos y fotografías tomados por los asistentes. En una de las grabaciones se observa a un cocinero volcar alimentos desde un balde blanco hacia el gran recipiente de cocción. En los envases se identificaron inscripciones correspondientes a productos fitosanitarios a base de glifosato. Otras imágenes también mostrarían un recipiente plástico con la etiqueta de un agroquímico todavía visible.
La difusión del material llevó a la Municipalidad de General La Madrid, encabezada por el intendente radical Martín Randazzo, a emitir un comunicado sobre lo ocurrido con el traslado de parte de los alimentos utilizados durante los festejos.
El municipio confirmó que se habían empleado de manera inadecuada recipientes que habían contenido un producto fitosanitario comercializado al menos 20 años atrás.
Además, asumió la responsabilidad que le correspondía en la supervisión y el control de la organización del evento. Las autoridades anunciaron que realizarían las averiguaciones necesarias para esclarecer lo sucedido y brindar información certera a la comunidad.
El episodio también puso en discusión el destino de los envases vacíos de productos fitosanitarios. La normativa argentina exige una gestión específica de estos recipientes por los residuos que pueden conservar.
La Ley Nacional 27.279 establece un sistema diferenciado para su tratamiento. Los envases que lo permiten deben someterse a procedimientos de reducción de residuos, como el triple lavado o el lavado a presión, y luego entregarse en centros de almacenamiento transitorio autorizados. La norma también prohíbe utilizar el material recuperado para elaborar productos que puedan entrar en contacto con alimentos destinados al consumo humano o animal.
Por lo tanto, el lavado no convierte un envase de agroquímicos en un recipiente apto para alimentos. Su gestión debe cumplir los procedimientos previstos por la normativa ambiental argentina.
El glifosato es un herbicida utilizado para controlar malezas en la producción agropecuaria. Su aplicación requiere medidas de seguridad y puede dañar otras plantas si el producto las alcanza.
Algunos cultivos, como determinadas variedades de soja y maíz, cuentan con modificaciones genéticas que les permiten tolerar este herbicida. Esa característica no proviene de un recubrimiento químico aplicado a las semillas.