BUENOS AIRES - Buenos Aires es esta semana escenario de dos eventos que, aunque organizados por instituciones distintas, comparten sede y espíritu: profundizar los lazos productivos entre Italia y América Latina. Por un lado, el X Foro PYMES Italia-América Latina, organizado por ADIMRA y el IILA (Instituto Italo-Latinoamericano), que llega a su décima edición con foco en pymes, cooperación tecnológica y negocios.
Por el otro, la misión empresarial de Confindustria, la principal patronal italiana, que recorre Argentina y Brasil entre el 7 y el 11 de septiembre con el respaldo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia y la Agencia ICE.
Confindustria no es un actor menor: fundada en 1910, nuclea a unas 150.000 empresas a través de 222 asociaciones territoriales y sectoriales, con 5,4 millones de personas vinculadas a esas firmas. Desde mayo de 2024 la preside Emanuele Orsini, quien encabeza personalmente esta gira que ya pasó por Buenos Aires y que continuará en San Pablo y Brasilia.
La misión no es casual: se gestó en Roma el 23 de abril pasado, cuando Orsini se reunió con los presidentes de las Confindustrias del Mercosur, y llega en un momento clave, con el Acuerdo de Libre Comercio UE-Mercosur vigente desde el 1° de mayo, que promete reducción progresiva de aranceles y acceso a nuevas cadenas productivas. Del lado argentino, la contraparte es la UIA (Unión Industrial Argentina); en Brasil, la CNI y la FIESP.
El cronograma inició el domingo con la recepción de delegaciones internacionales en el Hotel Amérian. El lunes llegó a Buenos Aires el ministro de Educación y Mérito, Giuseppe Valditara, quien por la mañana se reunió con la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.
Después, ya en el Palacio Libertad, se realizó la inauguración formal del Foro PYMES, con la participación de funcionarios argentinos —Leonardo Cifelli, secretario de Cultura, y Daniel Scioli, secretario de Turismo, Ambiente y Deporte— junto a referentes de ADIMRA, IILA, UIA, la CCIA (Cámara de Comercio Italiana en la Argentina), PromArgentina (la agencia argentina de promoción de exportaciones) y ASSOCAMERESTERO (la red de cámaras de comercio italianas en el exterior), el director general para el Crecimiento y la Promoción de las Exportaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores italiano (MAECI), Mauro Battocchi, y el embajador de Italia en Argentina, Fabrizio Nicoletti.
Por la tarde se desarrollaron rondas de negocios B2B —se agendaron 1.371 reuniones entre 59 empresas italianas y 317 contrapartes argentinas— y la jornada cerró con una cena institucional en la Embajada de Italia.
El martes se sumó a la delegación italiana el canciller Antonio Tajani, en el marco de un encuentro con el presidente Javier Milei del que también participó Valditara. Ese mismo día, en el marco de la misión de Confindustria, CDP (Cassa Depositi e Prestiti) firmó un memorando de entendimiento con la UIA, y SIMEST —el organismo público italiano que financia la internacionalización de las empresas— hizo lo propio con las Cámaras de Comercio Italianas de Buenos Aires y San Pablo, orientados a favorecer el business matching y las inversiones cruzadas en minerales críticos, energía, transición verde y economía circular.
La agenda del Foro PYMES, por su parte, se concentró en una sesión interinstitucional durante toda la mañana y, después del almuerzo, cuatro mesas temáticas: financiamiento para la internacionalización, transición energética y sostenibilidad industrial, competitividad de las pymes en sectores estratégicos, y digitalización, inteligencia artificial y formación para la industria del futuro.
El presidente de Confindustria habló este mediodía tras reunirse con Javier Milei en Casa Rosada, junto a Tajani y Valditara. Orsini se mostró “orgulloso” de la misión y remarcó que solo en estos días se concretaron 1.300 encuentros empresariales.
Sobre los números, precisó que el intercambio comercial ítalo-argentino hoy ronda los 1.200 millones de euros, y fijó como objetivo llegar a 7.000 millones “en pocos años”. Insistió en que la clave de la competitividad europea pasa por bajar el costo de la energía, y llamó a que Europa “cambie el paso” para poner a la industria en el centro de la agenda. En ese sentido, habló de una verdadera “revolución geopolítica”, en la que la independencia energética y el acceso a materias primas se vuelven centrales frente a lo que calificó de competencia desleal por parte de China.
Orsini también situó la misión en el tiempo: “estamos sembrando”, dijo, y ubicó el origen del proceso el 23 de abril pasado, cuando en Roma se reunió por primera vez con todos los presidentes de las Confindustrias del Mercosur. Desde entonces, contó, en apenas cuatro meses —incluido agosto, un mes que calificó de “complicado” para la actividad en Italia— se organizó el viaje que esta semana los trae a Buenos Aires, con continuidad en Brasil.
Valoró en particular que esta vez también viajaran pequeñas empresas junto a las grandes: “para nosotros es fundamental que las grandes empresas hagan cadena”, señaló, y definió como “una novedad” haber logrado traer a las pymes junto con el resto del Sistema Italia.
Consultado por la situación en Alemania —que desde la asunción del canciller Friedrich Merz, en mayo de 2025, viene atravesando estancamiento económico, costos energéticos altos y dificultades para aprobar reformas dentro de su coalición de gobierno— y por los temores que eso genera entre los empresarios italianos, fue tajante: “el verdadero problema es que en Europa tenemos que empezar a hacer los deberes en casa”, sostuvo, y enumeró pérdidas de oportunidades, de competitividad y de una solución energética común.
Reclamó avanzar hacia “un mercado único europeo de la energía” y remarcó que el costo energético es lo que termina expulsando a las empresas del mercado, obligándolas a salir a buscar acuerdos por el mundo.
Sobre las inversiones, dijo que el sistema bancario también tiene que acompañar el proceso: contó que ya había hablado con bancos de primera línea en estos días y destacó la presencia de la ABI (Asociación Bancaria Italiana) en la misión. Reconoció que la Argentina viene de una inflación que superaba el 200-230% y que hoy ronda el 20%, y que eso todavía implica tasas de interés altas para quien quiera invertir: “las crisis tienen que ser acompañadas”, sostuvo.
Sobre el vínculo con la Argentina, definió el clima con Milei como “muy bueno”, con “grandes afinidades”, y buscó despegar la relación de cualquier lectura de asimetría: “Acá no hay alguien que quiera colonizar a alguien. Hay una economía de partnership”, sostuvo.
Mencionó además que grandes empresas italianas ya operan en Vaca Muerta —Eni (exploración y producción de petróleo y gas), Tecnimont (ingeniería y construcción de plantas industriales y energéticas) y Enel (generación eléctrica y energías renovables)— y destacó como novedad que esta vez la misión también incluyera a pequeñas y medianas empresas.
El capítulo de formación tuvo su propia voz dentro de la delegación italiana. Riccardo Di Stefano, vicepresidente de Educación e Innovación Abierta de Confindustria y a cargo de seguir el programa de formación en conjunto con el ministro Valditara, planteó que “la competencia global se juega cada vez más en las competencias” y en la capacidad de las empresas para atraer talento, por lo que la formación y el capital humano son hoy, dijo, “una prioridad de política industrial”.
Según Di Stefano, el modelo italiano de formación técnica —basado en las llamadas filieras 4+2, un esquema que combina cuatro años de secundaria técnica con dos años de especialización superior en articulación directa con las empresas, y en una vinculación cada vez más estrecha entre el sistema educativo y el sector productivo— despierta interés a nivel internacional. Definió a la Argentina, por los vínculos que la unen con Italia, como “un socio natural” en ese frente.
Como antecedente concreto, citó el caso de Sicindustria —la asociación territorial de Confindustria en Sicilia—, que ya formó y llevó a Italia a 25 jóvenes argentinos, una experiencia que, junto al presidente de esa entidad, Luigi Rizzolo, buscan convertir en “un modelo replicable” en otros territorios.
El objetivo, sintetizó, es “construir una colaboración win-win”: poner a disposición el know-how de las empresas italianas para la formación de talento joven argentino, y a la vez generar oportunidades de formación y experiencia profesional en compañías italianas. “Queremos construir un puente entre talentos y empresas de nuestros dos países”, cerró Di Stefano.
Antes de despedirse, el propio Orsini contó que la noche anterior les había pedido a los empresarios de la delegación no quedarse solo en los encuentros: “hace falta facturar”, dijo. “Porque cuando se factura quiere decir que hay un mundo que gira, y el mundo que gira es el que funciona.”