LA HABANA - Durante décadas, comprar al por mayor en Cuba fue un privilegio casi exclusivo del Estado.
Desde el 10 de octubre, en la ciudad de Sancti Spíritus, en el centro de la isla, funciona el primer Mercado de Abasto del país, un espacio donde personas y empresas pueden comprar grandes cantidades de mercadería sin firmar antes un contrato comercial.
La condición es gastar como mínimo 200 dólares o 24.000 pesos cubanos por compra, según informó el portal Directorio Cubano.
La novedad no es solo el formato, sino quiénes venden. El mercado está en manos de la Comercializadora ITH, una empresa estatal, y la mayor parte de la mercadería la aporta el organismo municipal de acopio agropecuario.
Pero la oferta también incluye productos de tres mipymes —las pequeñas y medianas empresas privadas que el gobierno legalizó en 2021— y de una compañía extranjera que cobrará en euros, informó N+.
Arrancó con una oferta acotada, sobre todo arroz, sal y algunos cárnicos. Sumar porotos, cerdo o cordero dependerá de que alcance la producción y de que haya cómo almacenarlos.
El respaldo legal llegó en agosto, cuando el Ministerio de Comercio Interior fijó las reglas para habilitar este tipo de mercados, con la idea de ordenar la venta al por mayor y que no quede reservada a las empresas del Estado.
Es la continuación de otras reformas recientes, como la que este año terminó con el monopolio de la estatal Acopio sobre la venta mayorista de la producción agropecuaria, que hasta entonces debía pasar obligatoriamente por sus manos.
Poder comprar al por mayor fue durante años uno de los pedidos más insistentes de los emprendedores cubanos. Sin esa posibilidad, tenían que surtirse en tiendas estatales minoristas, a precios altos, o recurrir a circuitos informales, con viajeros que ingresaban mercadería en sus valijas.
Los intentos anteriores fueron limitados: en 2018, por ejemplo, el gobierno abrió en La Habana un mercado mayorista que solo podían usar las cooperativas no agropecuarias, mientras el resto del sector privado quedaba afuera.
La apertura llega en uno de los peores momentos económicos de la isla en décadas. Faltan comida, nafta y remedios, los cortes de luz duran horas, los precios no paran de subir y el dólar gana terreno frente al peso, en un contexto en el que las fuertes sanciones de Washington siguen complicando la actividad económica.
Según una encuesta difundida por Diario de Cuba, un medio crítico del gobierno, en el último mes dos de cada tres hogares consultados tuvieron que comer menos o saltearse alguna comida.