BUENOS AIRES — El presidente Javier Milei partirá el martes a las 23 rumbo a Madrid para participar de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, que se celebrará el miércoles 4 y el jueves 5 de noviembre. Lo acompañarán la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, según informó la Oficina del Presidente, que aclaró que la agenda se difundirá más adelante.
Será la octava visita de Milei a España desde que asumió y llegará apenas dos semanas después de la anterior, que dejó el vínculo con el gobierno de Pedro Sánchez en su punto más bajo. El 21 de octubre, en un desayuno de Nueva Economía Fórum en el Real Casino de Madrid, el mandatario llamó "impresentable dictador" al jefe del Ejecutivo español y lo acusó de corrupto. El Ministerio de Asuntos Exteriores que conduce José Manuel Albares respondió ese mismo día con un comunicado en el que expresó su "más enérgica condena".
El episodio no fue casual. España irá a elecciones generales el 29 de noviembre y Milei aprovechó aquel viaje para reunirse con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y con dirigentes de Vox. En sus siete visitas previas nunca mantuvo una bilateral con Sánchez y tampoco hay una prevista ahora. Sin embargo, la cumbre, presidida por el rey Felipe VI, tiene al gobierno español como anfitrión político, de modo que ambos compartirán la cena de mandatarios y la foto de familia. El contraste con la edición anterior es notorio: en 2024, en Cuenca, Ecuador, Milei no viajó y la Argentina quedó representada por un embajador.
El segundo frente es Brasil. El 25 de octubre Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje frente a Flávio Bolsonaro, el candidato al que Milei respaldó de manera abierta, al punto de participar en julio de la convención del Partido Liberal en San Pablo, donde trató a Lula de "presidiario". Aquellos dichos llevaron a Brasilia a retirar a su embajador y, desde agosto, las relaciones quedaron reducidas al nivel de encargados de negocios. La Casa Rosada, además, todavía no reconoció formalmente el triunfo del líder del PT.
La crisis se agravó dos días después del balotaje. Según la Dirección Nacional de Migraciones, que al principio había negado cualquier ingreso, Flávio Bolsonaro cruzó la noche del 27 de octubre el puente Tancredo Neves junto a su esposa y sus dos hijas, y luego abordó en Puerto Iguazú un Gulfstream de la empresa argentina Baires Fly con destino a Guayaquil, primera escala hacia Miami. El senador tenía prohibido salir de su país por orden judicial. De acuerdo con Infobae, el Gobierno coordinó y colaboró de forma activa con el operativo, aunque en la Casa Rosada sostienen que no se cometió ninguna irregularidad.
Lula calificó la salida de "vergonzosa" y el Itamaraty convocó a la encargada de negocios argentina, María Emilia Cortés, para pedir explicaciones. En la Argentina, la diputada Marcela Pagano presentó una denuncia penal y la Justicia federal ordenó preservar las imágenes de las cámaras de la frontera y del aeropuerto misionero.
En ese clima, Madrid no ofrecerá un cara a cara entre los presidentes. Lula no asistirá por motivos de agenda y Brasil estará representado por su canciller, Mauro Vieira, que ya coincidió con Quirno el 30 y 31 de octubre en la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20 en Atlanta, sin encuentro bilateral. Tampoco se prevé una reunión para abordar el caso Bolsonaro en la capital española.
El calendario guarda otras dos ocasiones para un eventual cruce entre Milei y Lula antes de fin de año: la cumbre del Mercosur del 4 de diciembre en Montevideo y la de líderes del G20, el 14 y 15 de diciembre en Florida. Ninguna de las dos asistencias está confirmada.