BUENOS AIRES — El presidente Javier Milei estará en la pista para dar la bienvenida al papa León XIV cuando llegue a la Argentina el domingo 8 de noviembre. Así lo confirmó el secretario de Culto y Civilización, Agustín Caulo, en una entrevista con Radio Rivadavia, donde además anticipó que el Gobierno estudia transmitir por cadena nacional, es decir, en simultáneo por todas las radios y canales de televisión del país, algunos momentos del viaje.
La visita tiene un peso histórico propio. Será la primera vez en 39 años que un pontífice pise suelo argentino: el antecedente más reciente es el de Juan Pablo II, en abril de 1987. En el medio transcurrió el pontificado completo de Francisco, el primer papa argentino, que nunca volvió a su país. León XIV, el estadounidense Robert Prevost, permanecerá en la Argentina hasta el miércoles 11 de noviembre, como parte de una gira sudamericana que arrancará en Uruguay y concluirá en Perú el 17. La agenda prevé actividades en la Ciudad de Buenos Aires, en la localidad bonaerense de Claypole, en Luján y en Córdoba, además de una reunión con Milei en la Casa Rosada.
El eje del mensaje oficial, de todos modos, pasó por otro lado. Caulo insistió en que el viaje tendrá un carácter estrictamente pastoral y pidió que no se lo interprete en términos políticos. Según el funcionario, el Papa es de todos los argentinos y el sentido de su llegada es fortalecer la fe y propiciar el encuentro entre ellos. La línea no es nueva dentro del oficialismo: la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, ya se habían expresado en el mismo sentido.
La insistencia tiene su explicación. El vínculo entre el gobierno libertario y la Iglesia católica atravesó momentos de fricción, y en las últimas semanas la propia Conferencia Episcopal Argentina reconoció que, más allá de la coordinación con la Casa Rosada para organizar el viaje, existen diferencias con el Ejecutivo. Ante la consulta por un posible malestar eclesiástico, Caulo lo descartó de plano y calificó como muy bueno el trabajo en común.
En el plano operativo, el secretario destacó la articulación entre el Gobierno nacional, la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires y Córdoba, junto con la Iglesia argentina y la Santa Sede. El dato no es menor en un país donde esas jurisdicciones responden a signos políticos distintos: la organización de una visita de esta escala obliga a una cooperación que pocas veces se ve en otros terrenos.
Hacia el final de la entrevista, Caulo se sumó a la reflexión del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, que había invitado a cada fiel a prepararse de manera personal para la llegada del pontífice. Para el funcionario, más allá de los actos masivos, el mensaje de León XIV también tiene un destinatario individual: cada uno de los argentinos.