ROMA — Murmullos, gestos de desaprobación y reparos. Para el Movimiento Asociativo Italianos en el Exterior (MAIE), la reforma electoral, aprobada hoy por el Senado, presenta algunos aspectos positivos para los ciudadanos residentes fuera del país, como los mayores controles contra el fraude, pero también innegables puntos críticos. Entre estos últimos se destaca la unificación de las subdivisiones de la Circunscripción Exterior.
“Nuestra postura siempre fue mantener los cuatro distritos electorales para la Cámara de Diputados y el Senado, por una cuestión de representación territorial”, afirma Mario Borghese, ítalo-argentino elegido senador por el MAIE en Sudamérica.
Esta unificación se produjo después de la reducción del número de bancas de 2022. ¿No existe el temor de que el Gobierno quiera debilitar y luego eliminar el voto de los ciudadanos que viven fuera del territorio nacional para volver a la situación anterior a la Ley Tremaglia? Borghese lo descarta: “Protegimos el voto en el exterior gracias a una enmienda aprobada con la ley, que otorga más recursos a los consulados para organizar las elecciones fuera de Italia”.
Según el senador, el problema de la representación territorial y de la fusión de las circunscripciones se originó anteriormente y está vinculado con la reducción de parlamentarios de 2022, una medida que, según subraya, recibió el voto en contra del MAIE.
“Con 12 diputados y 6 senadores, en lugar de los actuales 8 y 4, no existiría el problema de la representación en el territorio”, sostiene Borghese. “Porque, incluso con un distrito único, habría espacio para elegir al menos a un parlamentario en regiones donde la presencia de ciudadanos italianos no es elevada”. Se trata de zonas que quedarán perjudicadas frente a países como la Argentina, Brasil o Venezuela.
Borghese reivindica como una victoria del MAIE la continuidad del voto preferencial en las listas del exterior, eliminado en cambio dentro de Italia.
También expresa una satisfacción moderada con los mecanismos contra las irregularidades. “El código único y la trazabilidad de los sobres son un avance”, señala el dirigente. “En territorios muy extensos como la Argentina y Brasil, el voto por correo es la única posibilidad que tienen miles de ciudadanos de participar en los comicios”. La distancia hasta la sede consular correspondiente puede alcanzar miles de kilómetros.
“Como medida adicional de seguridad, logramos que se aprobara una enmienda para detectar posibles intentos de fraude”, agrega. “Los consulados están obligados a publicar diariamente la cantidad de sobres recibidos. Si en una jornada llegan de golpe 10.000 paquetes a una sede, quiere decir que ocurrió algo, porque sería como si esa misma cantidad de personas se presentara a votar al mismo tiempo, durante la misma hora”.
En cambio, no plantea objeciones a que se indique el nombre de la persona propuesta como presidenta del Consejo de Ministros en caso de que triunfe su coalición, “porque el ciudadano tiene derecho a saber quién la encabezará si gana”, ni al premio que garantiza la gobernabilidad. Al respecto, observa: “Nosotros nos ocupamos de representar a los italianos en el exterior y eso no es una cuestión de números, sino de presencia política”.
Ahora resta el último paso por la Cámara de Diputados, aunque Borghese sostiene que el margen para introducir cambios es realmente mínimo.
Franco Tirelli, diputado y compañero de partido, prefiere esperar en cualquier caso la votación definitiva antes de hacer comentarios, aunque reitera “su rechazo personal y el del MAIE a la unificación de los distritos”, pese a que probablemente sea la Argentina, con el propio MAIE, la que obtenga los mayores beneficios. Borghese también insiste sobre este punto: “Siempre votamos en contra de la unificación, incluso en la Cámara de Diputados”.
¿Qué puntaje del 0 al 10 le daría a esta ley? ¿Aprobada con lo justo? “Tiene aspectos positivos y otros negativos”, responde el senador. “Si considero la unificación de los distritos, la calificación es muy baja, pero si me baso en los nuevos mecanismos contra las estafas, es más alta. Un promedio aritmético no sería representativo”.
Colaboró Larissa Ronzoni.