ROMA — El diputado del Partido Democrático por la circunscripción Sudamérica, Fabio Porta, salió a criticar con dureza la reforma de la ley electoral que el Senado italiano aprobó esta semana con 113 votos a favor, 71 en contra y dos abstenciones. En diálogo con Il Globo, el legislador, que representa en Roma a la comunidad italiana residente en países como Argentina, afirmó que la nueva normativa —conocida informalmente como “Stabilicum”— es “el último golpe al corazón de los derechos de los italianos en el exterior”.

El texto, que todavía debe pasar por una tercera lectura en la Cámara de Diputados, introduce un premio de gobernabilidad para la lista o coalición que supere el 42 por ciento de los votos válidos y obliga a las fuerzas políticas a indicar de antemano quién sería su candidato a primer ministro. Pero el cambio que más resistencia generó entre los representantes de la diáspora es otro: la reducción de las circunscripciones para los italianos en el mundo.

La Circoscrizione Estero es la circunscripción especial que, desde 2001, les permite a los italianos residentes fuera del país elegir sus propios legisladores en el Parlamento de Roma, con bancas reservadas exclusivamente para la diáspora. Con la reforma, en Diputados esas zonas pasan de cuatro a dos macroáreas, y en el Senado directamente desaparecen, unificadas en un único colegio (o distrito) global.

Porta enmarcó esa reforma dentro de una seguidilla de retrocesos que, afirma, viene sufriendo la comunidad ítalo-descendiente en el exterior: mencionó los “gravísimos ataques a las jubilaciones” y a la indemnización por desempleo, y apuntó especialmente contra la ley de ciudadanía sancionada este año, que calificó de “gravísima” y “equivocadísima” por impedir, dijo, que millones de italianos —por el simple hecho de ser también ciudadanos argentinos, australianos o europeos— puedan transmitir la ciudadanía a sus hijos.

A esa lista sumó las dificultades que, sostuvo, se están planteando en estos mismos días para la elección de los Comites —los consejos que eligen los propios residentes italianos en cada país para representar a la colectividad ante las autoridades locales y consulares—.

El diputado advirtió que, al eliminarse las divisiones territoriales en el Senado, países enteros con fuerte presencia de descendientes italianos corren riesgo real de quedarse sin representantes propios en el Parlamento romano. “El voto del Senado que aprueba la nueva ley sobre el voto en el exterior es realmente una ofensa a la historia, no solo de millones de italianos en el exterior, sino de continentes enteros, de países como Estados Unidos, Australia, Canadá, que casi con seguridad ya no tendrán representantes en el Parlamento”, sostuvo Porta.

Y agregó: “Esto es realmente un agravio al sacrificio de nuestros connacionales, pero también un pecado, porque la que va a perder va a ser Italia”. Recordó, además, que ese vínculo territorial había sido justamente el espíritu con el que se creó la circunscripción exterior, con la ley aprobada en 2001 y el primer voto efectivo en 2006: “Hoy queda humillada, porque se pierde la relación entre los electos y los electores, entre los territorios y su representación en el Parlamento, que era el corazón de esta ley”.

Porta anticipó que el Partido Democrático, junto con otras fuerzas de oposición, se comprometerá a revisar tanto esta ley electoral como la de ciudadanía si llega a tener la posibilidad de hacerlo tras las próximas elecciones. “Es una ley que hay que modificar, que se va a modificar; es uno de los compromisos que puedo asumir en nombre del Partido Democrático”, afirmó, y planteó una reforma orgánica del derecho a la ciudadanía que contemple tanto a los italianos en el exterior como a los jóvenes extranjeros que viven en Italia.

Aclaró, eso sí, que ese compromiso no responde a un cálculo partidario: “Lo vamos a hacer no en interés de un partido, de un sector, como hizo el centroderecha de Giorgia Meloni al querer una ley electoral basada solo en la conveniencia. Lo vamos a hacer en interés de todos los ciudadanos”.

La crítica más filosa del diputado, sin embargo, quedó reservada para el Movimiento Asociativo Italianos en el Exterior (MAIE), partido creado específicamente para representar a la diáspora y actualmente aliado del gobierno de Giorgia Meloni. Porta lamentó lo que calificó como una aceptación sumisa de la reforma por parte de ese espacio, y apuntó nombres propios: “En el silencio del senador Borghese, en la falta de iniciativa del diputado Tirelli”. Y cerró: “Es una pena, es la enésima demostración de que este movimiento predica el apoyo a los derechos de los italianos en el exterior, pero en los hechos se comporta exactamente al revés”.