LIMA - La definición presidencial en Perú continúa abierta y se encamina a convertirse en una de las más ajustadas de la historia reciente del país. Con el 95,979% de las actas contabilizadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el candidato de izquierda Roberto Sánchez Palomino conserva una leve ventaja sobre la conservadora Keiko Fujimori, aunque el resultado final todavía no puede darse por cerrado.

Según la última actualización oficial difundida este martes, Sánchez obtiene el 50,057% de los votos válidos frente al 49,943% de Fujimori. La diferencia entre ambos es de apenas 0,114 puntos porcentuales, equivalente a 20.221 votos sobre un total de 17,9 millones de sufragios válidos contabilizados.

La segunda vuelta presidencial del domingo volvió a exponer la fuerte polarización que atraviesa Perú entre los grandes centros urbanos y las zonas rurales, en un contexto marcado por años de inestabilidad política, crisis institucionales y sucesivos cambios de gobierno.

Durante la noche electoral, los primeros conteos mostraban una ligera ventaja de la candidata de Fuerza Popular. Sin embargo, a medida que avanzó el escrutinio y comenzaron a incorporarse votos provenientes de regiones del interior del país, tradicionalmente más favorables a las fuerzas progresistas, la tendencia se revirtió en favor del postulante de Juntos por el Perú.

A pesar del avance del conteo, el ritmo de incorporación de nuevas actas se desaceleró en las últimas horas. La ONPE informó que permanecen pendientes de procesamiento 2.183 actas, mientras que otras 1.547 se encuentran en proceso de revisión y envío a los Jurados Electorales Especiales (JEE).

La demora es habitual en esta etapa del escrutinio, ya que las actas restantes suelen provenir de zonas alejadas o presentar observaciones que requieren una evaluación adicional por parte de las autoridades electorales.

Además, el recuento de los votos emitidos por peruanos residentes en el exterior avanza a un ritmo más lento y podría influir en la diferencia final entre los candidatos.

Incluso cuando la ONPE complete el 100% de las actas contabilizadas, Perú no tendrá automáticamente un presidente electo. Las actas observadas deberán ser revisadas por los Jurados Electorales Especiales y, en caso de apelaciones, por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), organismo encargado de proclamar oficialmente al ganador.

En medio de la incertidumbre, Roberto Sánchez se presentó ante sus simpatizantes reunidos en la Plaza San Martín, en el centro de Lima, donde pronunció un discurso en el que se mostró confiado en una victoria.

Keiko Fujimori, en cambio, pidió cautela y llamó a sus fiscales a reforzar la revisión de las actas. “No hay todavía un ganador. Sería irresponsable afirmar un resultado en este momento”, sostuvo.

La dirigente de Fuerza Popular también aseguró que respetará el veredicto final de las urnas. “Cualquiera sea el resultado, lo reconoceremos”, afirmó.

La situación recuerda a la elección presidencial de 2021, cuando Fujimori también lideraba los primeros conteos, pero terminó siendo superada por el candidato de izquierda Pedro Castillo por poco más de 40.000 votos.

Con una diferencia mínima y miles de actas aún pendientes de resolución, la definición de la presidencia peruana sigue abierta y podría demorar varios días más antes de que exista una proclamación oficial.