BRASILIA — El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva endureció su respuesta a las declaraciones de Javier Milei y llamó a consultas al embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli. La Cancillería también convocó al representante argentino en Brasil, Daniel Raimondi, para transmitirle formalmente su rechazo a los ataques del mandatario.

La decisión fue adoptada después de la participación de Milei en la convención del Partido Liberal realizada el sábado en San Pablo, donde se oficializó la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro. Durante su discurso, el jefe de Estado argentino calificó a Lula de “presidiario” y pidió frenar lo que definió como “basura socialista”.

Milei también atacó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien llamó “basura” y “pelado de mierda”. El magistrado había rechazado el pedido del mandatario para visitar al expresidente Jair Bolsonaro, quien se encuentra bajo arresto domiciliario tras haber sido condenado por su participación en el intento de golpe de Estado.

En una nota difundida tras la reunión con Raimondi, Itamaraty sostuvo que no existen antecedentes de un presidente extranjero que, durante una visita al país, concentre “agresiones y ofensas” contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, el Poder Judicial y la sociedad brasileña. El canciller Mauro Vieira calificó el episodio como “sumamente grave e inaceptable”. 

El llamado a consultas implica el regreso temporal de Bitelli a Brasilia para analizar la situación con las autoridades de su país. Se trata de una señal de descontento diplomático de importancia, aunque no supone por sí misma una ruptura de relaciones. La reunión del embajador con Vieira está prevista para los próximos días.

El presidente del Supremo, Edson Fachin, también repudió las declaraciones de Milei y afirmó que resultan incompatibles con la civilidad que debe caracterizar los vínculos entre los Estados. Lula, por su parte, evitó responder personalmente a los insultos.

El episodio profundiza una relación política marcada por las diferencias ideológicas y personales entre ambos mandatarios. Milei ya había llamado a Lula “corrupto” y “comunista” antes de asumir la Presidencia, mientras que el brasileño le reclamó entonces unas disculpas que nunca llegaron. Pese a esos enfrentamientos, los gobiernos habían mantenido abiertos los canales institucionales y comerciales.

El deterioro diplomático adquiere especial relevancia por el peso económico del vínculo. Durante 2025, el intercambio de bienes entre ambos países alcanzó los 31.195 millones de dólares, su nivel más alto desde 2013. Brasil fue además el principal destino de las exportaciones argentinas, con una participación cercana al 15% del total. 

La intervención de Milei en un acto electoral opositor, sumada a los insultos pronunciados en territorio brasileño, llevó la disputa más allá de las diferencias discursivas habituales. La evolución del conflicto dependerá ahora de si ambas cancillerías consiguen preservar la cooperación económica y el funcionamiento del Mercosur frente a una confrontación política cada vez más abierta.