BUENOS AIRES – La música tiene una capacidad poco común: generar conexión entre personas que hasta hace poco ni siquiera se conocían.
Ese espíritu atravesó el Teatro Coliseo durante los festejos por la Fiesta de la República Italiana, una celebración que coincidió con el cierre anticipado de la gestión del cónsul general Carmelo Barbera en Buenos Aires. Sobre el escenario, Max Gazzè y el Ensamble Sin Fin demostraron cómo artistas provenientes de trayectorias, culturas y tradiciones diferentes pueden encontrarse y expresarse en un lenguaje compartido.
Esa fue la esencia de Musicae Loci, el proyecto con el que el cantautor romano celebró el 2 de Junio en la capital argentina, convirtiendo el espectáculo en un diálogo permanente entre la canción de autor italiana y los sonidos rioplatenses.
El encuentro no tuvo nada de forzado ni protocolar. Por el contrario, transmitió naturalidad y frescura, sostenidas por la complicidad entre los músicos y por un entusiasmo que rápidamente se contagió a la platea.
Desde los primeros temas, Gazzè construyó una relación cercana con el público del Coliseo. Con simpatía, humor y soltura, alternó canciones y comentarios, generando un clima relajado que conquistó a los presentes. Sin embargo, nunca buscó concentrar toda la atención sobre sí mismo: por el contrario, supo destacar el talento de quienes lo acompañaban y convirtió el concierto en una verdadera experiencia colectiva.
“Nos divertimos mucho tocando juntos y eso es lo que esperamos transmitir también a ustedes esta noche”, afirmó durante el show. Ese espíritu de disfrute compartido estuvo presente a lo largo de toda la presentación.
Entre los momentos más celebrados estuvieron las actuaciones de las cantantes Flor Bobadilla y Nadia Schaniuk, a quienes Gazzè cedió el protagonismo en dos instancias especiales. Las artistas interpretaron con gran intensidad dos clásicos absolutos del tango, Volver y Mi Buenos Aires querido, y recibieron una cálida ovación del público.
A esos homenajes a la tradición porteña se sumó un pasaje de improvisación jazzística que puso en evidencia la versatilidad del ensamble y de sus intérpretes.

El cónsul general de Italia en la Argentina, Carmelo Barbera.
Antes del concierto se realizó la tradicional ceremonia institucional organizada por el Consulado General de Italia, con la conducción de Karina Mazzocco. Durante su discurso, Carmelo Barbera anunció que dejará antes de tiempo su puesto en Buenos Aires. La noticia sorprendió a muchos de los asistentes y luego fue ampliada por el embajador de Italia en la Argentina, Fabrizio Nicoletti, quien explicó que el diplomático fue convocado para desempeñar una importante función en Roma.
La celebración también tuvo un significado especial para el propio Nicoletti. Fue su primera Fiesta de la República en la Argentina desde que asumió como embajador, una ocasión que eligió vivir de manera cercana y participativa. A lo largo de la noche mantuvo distintos intercambios con el público del Coliseo, un gesto valorado por los asistentes y entendido como una señal de proximidad hacia la colectividad ítalo-argentina.