BUENOS AIRES – Dos propuestas teatrales vinculadas a la identidad y la cultura italiana regresan a los escenarios porteños. Se trata de Lamerica y Una, ambas escritas y dirigidas por Giampaolo Samà, una figura destacada del teatro independiente de Buenos Aires. Nacido en Calabria y radicado en la Argentina desde 2007, desarrolla su actividad entre el teatro, el cine, la docencia y la televisión.
Una, adaptación teatral de la novela Uno, ninguno y cien mil de Luigi Pirandello, es un extenso monólogo interpretado por Miriam Odorico. Una apuesta audaz, ya que el personaje creado por Pirandello era un hombre. “Y de hecho, al principio quería interpretarlo yo —confiesa Samà—. Pero Miriam lo había leído y le había gustado tanto que terminó convenciéndome de cedérselo”.
La obra propone una reflexión inquietante sobre la imposibilidad de conocer una realidad siempre cambiante, en términos del propio Pirandello. Todos llevamos una máscara. Pero quien intenta quitársela y buscarse a sí mismo —sin conformarse con el reflejo del espejo— descubrirá que la verdad no existe, o que existen cien mil verdades distintas, y quedará condenado al exilio o a la locura.
Samà dirige este espectáculo, que acumuló cinco temporadas consecutivas de éxito, obtuvo diversos premios y realizó una gira internacional.
Ahora Una vuelve a Buenos Aires, en el Teatro Alemagna (Guardia Vieja 3783, barrio de Almagro), los sábados 13 y 20 de junio a las 17.30.
Al mismo tiempo, en la misma sala, pero los viernes 12, 19 y 26 de junio a las 20, Giampaolo Samà se presenta con el unipersonal Lamerica.
“Fue mi primer trabajo teatral en la Argentina —recuerda Samà—. La idea surgió a partir de mis peripecias en Migraciones, por una serie de confusiones relacionadas con mi nombre, Giampaolo, que en algunos documentos aparecía escrito con N y en otros con M”.

El afiche de la obra “Lamerica”.
La técnica teatral es la misma que utilizaba Dario Fo: un actor que encarna a todos los personajes y pasa de uno a otro cambiándose un sombrero, una campera o una máscara.
El protagonista es el cocinero de un transatlántico que traslada migrantes desde Italia hacia la Argentina y recoge las historias de los pasajeros de tercera clase, aquellos “que para no morirse se van a América”, como dice la canción Titanic de Francesco De Gregori.
“Son historias de los últimos, de quienes no llegan, de quienes quedan atrás o mueren en el fondo del océano —explica Samà—. De quienes sufren el racismo y terminan convirtiéndose en racistas. Y también de quienes realmente encuentran Lamerica”.
Giampaolo Samà considera que él mismo forma parte de este último grupo. “Me siento un privilegiado”, admite. Pero aclara que nadie regala nada. “Llegué con una formación; el resto lo construí. La Argentina te da la posibilidad de desarrollar lo que sabés hacer y, a veces, hasta lo que no sabés hacer”, bromea.