BAHÍA — Podría ser la quincuagésima sexta “ciudad invisible” de Italo Calvino: un lugar idílico donde no hay puertas ni cercos porque es tan seguro que nadie necesita cerrar nada con llave.

Sin embargo, Guaratiba no es un sitio imaginario, sino el sueño que Enrico Pelletti hizo realidad en Brasil. Este empresario italiano construyó un complejo turístico costero en el municipio de Prado, en el estado de Bahía, 200 kilómetros al sur de Porto Seguro, donde desembarcaron los portugueses en el siglo XVI. Con el tiempo, el emprendimiento se transformó en una pequeña localidad.

Todo comenzó en 1991, cuando Enrico se mudó a Brasil y compró una hacienda destinada a la cría de ganado vacuno.

Ese fue el primer núcleo de una gran inversión inmobiliaria que durante la temporada de verano llega a reunir a 40.000 habitantes, mientras que en los meses de menor actividad la población se reduce a 2.000 personas.

“Construir casas frente al mar es mi sueño desde que era chico —cuenta Enrico—. Quizás porque crecí en un valle del Piamonte, en una vivienda de piedra sin calefacción y con el baño afuera. Odiaba el frío”. Por eso, cuando todavía era un niño, se prometió que no se quedaría allí toda la vida.

Enrico Pelletti.

Hoy, a los 65 años, con hijos adultos y nietos repartidos por distintos continentes, creó a su medida el lugar donde siempre quiso vivir. Pero eso no significa detenerse, sino abrirle espacio a un nuevo proyecto. “En nuestro club de tenis formamos a jóvenes talentos —explica—. Yo mismo les doy clases. Después los enviamos a Estados Unidos con una beca para que puedan perfeccionarse”.

Pelletti nunca olvidó sus raíces y siempre trabajó para organizar propuestas culturales que combinan lo mejor de la tradición italiana con las costumbres y el estilo de vida brasileños, desde el respeto y la valoración de ambos países.

Enrico Pelletti, junto a familiares y amigos durante un encuentro.

El 25 de julio, por ejemplo, se celebró en Guaratiba la Fiesta Junina. “Cada uno llevó un plato típico de su región para cenar todos juntos y compartir sabores y aromas —relata—. Después tocamos música y bailamos forró, una danza tradicional del nordeste brasileño”.

La cita más esperada será el 14 y 15 de agosto, con la celebración de Ferragosto y de la “Dolce Vita bahiana”, una fusión entre el estilo y la calidad de vida de la península y la calidez de Bahía. “Será la clásica mesa compartida de Ferragosto —anticipa Enrico—. Todos los participantes están invitados a llevar dos platos: uno de la península y otro bahiano. Mi familia va a preparar una polenta tradicional con gorgonzola y salamín”.

El flyer de la celebración de Ferragosto.

Para la ocasión también se instalarán dos puestos de venta de productos gastronómicos italianos.

“El Año Nuevo lo pasamos en la playa: somos 30.000 personas, en su mayoría familias —señala Pelletti—. Cada vez más gente elige vivir acá durante todo el año y no solamente venir de vacaciones. La seguridad es total y las temperaturas se mantienen siempre entre los 27 y los 32 grados, acompañadas por una agradable brisa marina”.

Hacé clic en la foto ubicada debajo del título para acceder a la galería de imágenes.