BUENOS AIRES – El Salón Roma del Palacio del Círculo Italiano volvió a convertirse en un espacio de encuentro para autores, lectores y amantes de la cultura con una nueva edición del Café Literario Syria Poletti, el ciclo mensual organizado por IdentItalia, el Círculo Vicentinos en el Mundo y la Comisión de Cultura del Círculo Italiano de Buenos Aires.
Coordinado por Emiliano Pintos, el encuentro recorrió distintos géneros y disciplinas, desde la literatura y la poesía hasta las artes visuales y la memoria de la inmigración, con un hilo conductor común: preservar y transmitir las historias de quienes llegaron desde Italia y construyeron su vida en la Argentina.
La primera presentación de la noche, aunque no estuvo centrada en un libro, marcó el eje que atravesó todas las exposiciones.
El promotor cultural Claudio Serraiocco, hijo de inmigrantes abruzzeses, presentó el proyecto Sempre Avanti, surgido casi por casualidad cuando decidió grabar a su padre mientras relataba su historia migratoria. “El nombre del proyecto está inspirado en una enseñanza de mi abuela, que siempre me decía: si no podés dar grandes pasos, da pasos pequeños, pero seguí siempre adelante”, contó.
Para mostrar el trabajo que desarrolla, Serraiocco entrevistó en vivo a tres integrantes de la colectividad italiana. “Quise mostrar lo que hago en acción”, explicó. El objetivo es construir un archivo de la memoria oral de la inmigración italiana en la Argentina. “Para que estas historias no se pierdan y puedan llegar a las futuras generaciones”.
Al finalizar la presentación, el comité del Café Literario le entregó un reconocimiento por su aporte a la preservación de la memoria de la colectividad italiana.
La primera entrevistada fue María D'Alessandro, autora del libro bilingüe Relatos en la memoria de los integrantes de Abruzzo, presentado en 2019 durante la inauguración del IV Festival Rosadonna de Pescara. La obra reúne poesías, fábulas, cuentos y refranes transmitidos por los emigrantes abruzzeses.
Al recordar su infancia, la autora explicó: “Hablaba solamente el dialecto abruzzés. Empecé a hablar español recién cuando fui a la escuela”.
Una experiencia compartida por María Laura Golia, del Círculo Albidonese, quien recordó el fuerte vínculo con el dialecto del pueblo calabrés de donde proviene su familia. “Me conecto todos los días con mis raíces a través de mis padres. La gastronomía, el dialecto, que sigo hablando en familia”.
También Alfredo Musitani, del Círculo de los Vicentinos en el Mundo, y Rodolfo Centorame, representante del Círculo Abruzzés y artista distinguido en Montesilvano con el reconocimiento Dean Martin por sus esculturas en hierro forjado, evocaron cómo el dialecto era la lengua del hogar y el español llegó recién con el ingreso a la escuela.
La intervención concluyó con la lectura del poema El árbol hizo testamento, de María D'Alessandro, inspirado en su regreso al pequeño pueblo donde nació.
El arte también tuvo un lugar destacado, siempre vinculado con las historias de inmigración. Malena Errico, Ignacio Tkaczyk Barone y Pablo José Rey presentaron junto a la artista el libro Millada Voldan Mac Gaul, publicado por Rumbo Sur, que reúne acuarelas y dibujos dedicados al barrio de La Boca, además de la biografía de la artista checa Milada Voldan Mac Gaul, nacida en Praga en 1932.
La obra refleja su mirada de inmigrante sobre el conventillo, el tipo de vivienda popular donde muchas familias recién llegadas alquilaban una habitación al instalarse en La Boca. Un espacio observado no solo como un ícono porteño, sino también como un lugar de convivencia y solidaridad.
“Siempre me fascinaban los balcones de hierro forjado, todos diferentes entre sí. Pero lo que realmente me impactó fue ver cómo familias de distintos orígenes compartían la vida cotidiana y las dificultades en esos lugares”, afirmó la autora.
La solidaridad frente a la adversidad también atraviesa la novela de Isaac Macip, periodista, escritor y agregado cultural de la Embajada de México en la Argentina. La guerra me quitó tu mirada es una ficción construida a partir de hechos reales que conoció durante su trabajo institucional en México y aborda las consecuencias de la violencia y la guerra contra el narcotráfico en la vida de las personas. Además presentó el poemario Poemas para que nadie te haga daño, inspirado en experiencias de la vida cotidiana.
Gerardo Lucá Samoilov, hijo de madre búlgara y padre italiano, además de presidente de la Confederación de Colectividades, Culturas y Tradiciones, presentó el libro Tomá tus herramientas, dedicado al marco legal de protección de las personas más vulnerables. “Este libro habla de cómo proteger desde el punto de vista jurídico a quienes son más frágiles: los niños, los adultos mayores y los inmigrantes”, explicó.
Lucá Samoilov destacó además una característica de la legislación argentina: “Nuestra ley considera a la inmigración un derecho humano. Se habla de inmigrante irregular, no ilegal, y por lo tanto titular de derechos civiles. Muchas veces pensamos que faltan normas, cuando en realidad ya existen. En el caso de los niños y los adultos mayores, la Argentina adhirió a numerosos tratados internacionales que, una vez aprobados por el Congreso, tienen el mismo valor jurídico que cualquier otra ley”.
El autor expresó su deseo de que el libro también pueda presentarse en las escuelas para acercar estos instrumentos legales a los más jóvenes.
Con un tono más distendido tomó la palabra Viviana Hilda Spezia. Arquitecta de profesión, nació en Buenos Aires pero desde hace años vive en Capilla del Monte, Córdoba. Es hija de inmigrantes trentinos, integra el Círculo Trentino de Buenos Aires y forma parte de la comisión directiva de la biblioteca de su ciudad. “Yo también de chica hablaba solamente el dialecto trentino. El italiano y el español llegaron después, cuando empecé el jardín de infantes”, relató.
Spezia produce de manera artesanal sus propios libros, que ilustra, encuaderna y decora personalmente. Durante la presentación anunció la próxima publicación de su duodécima obra.
Mauricio Orfini presentó su primera novela, La bruja, un thriller construido a partir de los recuerdos de su infancia en un conventillo. Nacido en Italia y radicado en la Argentina desde los tres años, contó que transformó algunos fragmentos de la memoria familiar en una historia de ficción.
“Llegamos en barco, en tercera clase. Cuando uno desembarca en el puerto no sabe qué va a pasar después. No hablábamos el idioma y solo teníamos una dirección escrita en un pedacito de papel”, recordó.
La familia se instaló en una vivienda compartida de Villa Jardín, en Lanús, donde Orfini conservaba el recuerdo de que una persona se había suicidado. Al conversar con una prima reaparecieron otros detalles: un vecino polaco, su esposa apodada “la bruja” y otros habitantes del conventillo llegados desde Corrientes.
Con esos pocos elementos construyó la trama de la novela, desarrollada con el acompañamiento a distancia de una escritora argentina radicada en Macerata y luego publicada de manera independiente. Durante la velada también exhibió varias pinturas al óleo dedicadas a la naturaleza muerta.
El cierre estuvo a cargo de la periodista y escritora italiana Francesca Capelli, quien presentó la novela Tangol 3.0, publicada en simultáneo en Italia y la Argentina por Vagus Ediciones. El libro sigue las aventuras de Ludo, un adolescente de 13 años que viaja desde Milán a Buenos Aires junto a su familia tras heredar una casa en el barrio de La Paternal.
“Cuando los protagonistas llegan a Buenos Aires les pasa lo mismo que me pasó a mí: es como si se resetearan. En La Paternal, donde yo misma viví durante mis primeros meses, encontré un fuerte sentido de comunidad entre los vecinos”, dijo Capelli.
Entre clases de tango, misteriosos gatos que parecen atravesar las paredes y una investigación en torno a un antiguo árbol amenazado por la especulación inmobiliaria, la novela combina aventura, formación y realismo mágico.
Capelli explicó que primero escribió la versión en italiano, que fue también la primera en publicarse, y luego la tradujo al español junto a su compañero, eligiendo el rioplatense como variante lingüística. “El desafío era lograr un lenguaje creíble para los adolescentes sin atarlo a un argot destinado a envejecer rápidamente. Elegí el rioplatense porque la historia transcurre en Buenos Aires y porque es la variante del español con la que tengo mayor familiaridad y conozco mejor todos sus matices”, explicó.
La autora también destacó el aporte de los editores Paula Adler y Federico Ghirardi, así como de la artista visual Irene Singer, autora de la ilustración de tapa.