En Miami, ante Cabo Verde por los 16avos de final del Mundial 2026, Lionel Scaloni vivirá una de esas jornadas que trascienden el resultado. No será un partido más: será el número 100 como entrenador de la Selección Argentina. Un centenario que lo consagra definitivamente en la historia grande del fútbol argentino y que resume un proceso que transformó a la “Albiceleste” en un equipo competitivo, estable y ganador.

Nacido en Pujato, Scaloni asumió en 2018 en un contexto de transición, con más dudas que certezas. Lo que comenzó como un interinato terminó convirtiéndose en uno de los ciclos más exitosos de la historia del seleccionado. En estos años, no solo logró títulos: construyó una identidad. Un equipo que presiona, que compite en cualquier escenario y que volvió a conectar con la gente.

El camino no fue inmediato, pero sí constante. Desde aquel debut con victoria 3-0 ante Guatemala hasta este presente en plena defensa del título mundial, Scaloni fue moldeando una idea con paciencia y convicción. Bajo su conducción, Argentina conquistó la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar y una nueva Copa América, además de establecer una de las rachas invictas más importantes en la historia del seleccionado.

Pero más allá de los trofeos, el impacto de Scaloni se mide también en lo intangible. La reconstrucción del grupo, la consolidación de una base de jugadores y la recuperación del orgullo de vestir la camiseta argentina. En cada convocatoria, en cada partido decisivo, el equipo mostró una madurez competitiva que se convirtió en su sello.

El propio entrenador ha insistido siempre en la idea de equipo por encima de los nombres. Su estilo, alejado de los reflectores y centrado en el trabajo, encontró eco en un plantel que respondió dentro del campo con resultados y compromiso. Así, Argentina dejó atrás la inestabilidad para transformarse en una selección temida y respetada.

En este Mundial 2026, el desafío es sostener lo conseguido. Con la presión de defender la corona, Scaloni y su cuerpo técnico vuelven a estar en el centro de la escena, pero con una base consolidada y una generación que mezcla experiencia y juventud. El partido ante Cabo Verde, más allá del rival, marca un hito emocional: el reconocimiento a un proceso que cambió la historia reciente del fútbol argentino.

Cien partidos después, Scaloni no solo acumula números. Acumula una era. Una era de títulos, de reconstrucción y de pertenencia. Y mientras la Selección sigue su camino en el Mundial, el entrenador de Pujato ya dejó una huella que trasciende cualquier estadística. Porque más allá del centenario, su mayor logro fue devolverle a Argentina la sensación de ser, otra vez, protagonista del mundo.