BUENOS AIRES – Mientras la actividad petrolera y gasífera en Vaca Muerta sigue creciendo y alcanza niveles récord de perforación, la planta de Tenaris SIAT de Valentín Alsina, en el conurbano bonaerense, atraviesa una crisis laboral que dejará sin empleo a 150 trabajadores.

El contraste entre el auge del principal yacimiento energético del país y los despidos anunciados por una de las mayores empresas siderúrgicas de la Argentina está en el centro de las protestas de los empleados, que atribuyen la situación al aumento de las importaciones y a la pérdida de contratos estratégicos.

La confirmación de las cesantías llegó de la mano de Dylan Paz, delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Avellaneda-Lanús, quien aseguró que la empresa comunicó que a partir del próximo miércoles 150 empleados dejarán de formar parte de la planta.

“Hoy Vaca Muerta registra un récord de perforaciones y un nivel de actividad que no se refleja en lo que pasa acá. Es una situación que se explica por la política de apertura indiscriminada de las importaciones impulsada por este Gobierno y que nos perjudica profundamente”, sostuvo Paz.

Tenaris integra el Grupo Techint, el conglomerado industrial fundado por la familia Rocca. Sus orígenes se remontan al empresario milanés Agostino Rocca, quien se radicó en la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial y sentó las bases de uno de los mayores grupos industriales internacionales dedicados a la siderurgia, la energía y la ingeniería.

En la actualidad, Techint mantiene una fuerte presencia tanto en Italia, a través de compañías como TenarisDalmine, como en la Argentina, donde es uno de los principales actores de la industria metalúrgica y energética.

La planta SIAT de Valentín Alsina había atravesado un período de intensa actividad en 2023, cuando empleaba a más de 550 trabajadores distribuidos en tres turnos para fabricar los caños destinados al gasoducto Néstor Kirchner.

El escenario cambió después de que la empresa perdiera la licitación para proveer los tubos del nuevo gasoducto Vaca Muerta-Río Negro, adjudicada a la firma india Welspun. Desde abril, la planta funciona bajo un régimen de suspensiones temporarias por la falta de nuevos proyectos de gran escala que permitan sostener su capacidad de producción.

“El jueves pasado nos confirmaron el despido de 150 compañeros, que desde el miércoles ya no estarán en la fábrica. Son trabajadores con más de cuatro años de antigüedad que, gracias a su esfuerzo, permitieron que la empresa obtuviera ganancias muy importantes”, afirmó Paz.

Los trabajadores reclaman que el actual esquema de suspensiones se mantenga hasta fin de año para evitar los despidos y permitir que la planta llegue a las próximas licitaciones previstas para octubre, de las que podrían surgir nuevos contratos para fabricar caños destinados a futuras obras vinculadas con Vaca Muerta. El pedido fue presentado formalmente ante la dirección de la empresa, aunque por el momento no hubo señales de una posible revisión de la decisión.

Según el delegado sindical, el costo de la crisis no debería recaer sobre los empleados. “Esta situación debe ser afrontada por la empresa, que es una multinacional con recursos suficientes para hacerlo, y no por los trabajadores”, afirmó.

De acuerdo con los representantes gremiales, el conflicto comenzó a gestarse a fines del año pasado, cuando el presidente del Grupo Techint, Paolo Rocca, advirtió que la continuidad de la planta dependía del resultado de la licitación del nuevo gasoducto.

Además de los despidos, los trabajadores denuncian que la empresa pretende modificar los turnos, los horarios, las condiciones laborales y los salarios del personal que continuará en actividad.

Tras la confirmación de las cesantías, se realizaron asambleas internas en las que los once delegados de la planta y unos 350 trabajadores resolvieron convocar para la próxima semana una movilización frente a la sede de la UOM Avellaneda-Lanús. Allí definirán, junto con la conducción sindical, las próximas medidas para intentar frenar los despidos.

“Contamos con el respaldo de nuestra seccional y de los 350 trabajadores que siguen en la fábrica. Solo unidos vamos a poder enfrentar este problema”, concluyó Paz.