BUENOS AIRES – En una escuela paritaria italiana de Argentina, el contacto con el idioma, la cultura y la actualidad de Italia también puede construirse a partir de herramientas poco convencionales, como el periodismo, el cine y el fútbol.
Con ese objetivo, en los últimos días la escuela italiana Cristoforo Colombo de Buenos Aires fue escenario de dos actividades orientadas a enriquecer la formación de los estudiantes.
La primera consistió en un encuentro con Niccolò Mello, periodista y escritor de Biella, además de fanático de Diego Maradona y Lionel Messi, quien presentó ante los alumnos de tercer año de secundaria su último libro Sull’Argentina non tramonta mai il sole (Lab Dfg).
La obra reúne 36 historias de argentinos que viven en Italia y relatan sus experiencias migratorias. Algunos llegaron escapando de la dictadura, otros por razones económicas, para reencontrarse con sus raíces italianas o siguiendo una historia de amor.
La actividad comenzó con una especie de conferencia de prensa en la que los estudiantes bombardearon al autor con preguntas sobre su trabajo como periodista, su pasión por el fútbol y las primeras impresiones que le dejó Buenos Aires. Mello, a su vez, también los entrevistó sobre sus intereses, lo que conocen de Italia y lo que aprenden en la escuela.
Después fue el turno de un taller de escritura creativa. Los alumnos trabajaron reescribiendo en primera persona algunas de las historias de vida narradas en el libro para explorar cómo incorporarles mayor carga emocional y fuerza narrativa.
Mello estuvo acompañado por su amigo Sergio Fiorillo, un ítalo-argentino que emigró a Biella durante la crisis económica de 2001, protagonista de una de las historias del libro y anfitrión del escritor durante su estadía en la casa familiar, en el oeste del conurbano bonaerense. Esa experiencia le permitió conocer una Argentina alejada de los circuitos turísticos y de las imágenes más conocidas: la de los trabajadores que viajan todos los días, los pequeños clubes de fútbol que entrenan en canchas de tierra y una realidad que muchas veces permanece invisible, pero que existe, resiste y busca hacerse escuchar.
La segunda actividad fue el festival de cortometrajes Short Film Day, organizado junto con el Instituto Italiano de Cultura y Fare Cinema, el programa de diplomacia cultural del gobierno italiano. La propuesta se desarrolló en el espacio “Doposcuola” de la Colombo, dedicado a actividades culturales abiertas a toda la comunidad fuera del horario escolar.
“Se trata de cortometrajes de entre siete y quince minutos que formaron parte de una verdadera maratón cinematográfica para los amantes del género”, explicó la docente María de los Ángeles Balmaceda.

El flyer del evento.
Algunas de las producciones proyectadas establecieron un puente entre ambas orillas del Atlántico. I nostri giorni (2022), de la directora argentina Gisela Peláez, es un documental dedicado a las pequeñas empresas artesanales y a las tradicionales botteghe de los pueblos italianos: talleres que, en algunos casos, producen artículos de lujo y, en muchos otros, son emprendimientos familiares que luchan por sobrevivir gracias a la pasión de quienes los sostienen y reflejan la crisis que atraviesa la clase trabajadora.
“También tuvimos la posibilidad de encontrarnos con dos directores, ambos comprometidos con los temas de la migración, el desarraigo y los intentos de integración”, agregó Balmaceda.
Giselle E. Chan presentó I due orizzonti (2024), un film que aborda la migración y el posible encuentro entre culturas a través de historias vinculadas con la ciudad de Chioggia, en la provincia de Venecia. Sus protagonistas son Bamba, que llegó desde Costa de Marfil en una embarcación precaria, y la argentina Yamila, que aterrizó en Italia en avión. Dos trayectorias muy distintas unidas por la experiencia migratoria.
La jornada concluyó con la proyección de Il cielo sopra Riace (2020), de Damián Olivito. En este largometraje, el director argentino —que también participó del encuentro con el público— visita el pueblo de sus abuelos y reconstruye un recorrido entre la memoria familiar y las migraciones contemporáneas, inspirado en la experiencia de acogida desarrollada en la localidad calabresa de Riace, en la provincia de Reggio Calabria.