ROSARIO – Entre el río Paraná y Venecia, la música barroca encontró en Rosario un espacio dedicado a la formación de jóvenes músicos y de nuevas audiencias.
Ese lugar es la Familia Veneta, asociación que el año pasado impulsó el nacimiento del ensamble barroco Armonia della Laguna, surgido como un proyecto de Cava –la Confederación de Asociaciones Vénetas en la Argentina– con financiamiento de la Región del Véneto.
Ahora la apuesta crece. Armonia della Laguna presenta la primera edición de Vivaldi Palooza, un festival pensado también como una experiencia inmersiva para jóvenes músicos.
La iniciativa nació a partir de una realidad concreta: Rosario ocupó históricamente un lugar de vanguardia en la formación, la investigación y la difusión de la música antigua en la Argentina.
A lo largo de las últimas décadas, gracias a una amplia red de instituciones, espacios independientes y proyectos autogestionados, la ciudad consolidó un patrimonio artístico e intelectual que dio origen a intérpretes e investigadores que hoy integran algunos de los organismos musicales más prestigiosos del mundo.
Sin embargo, la continuidad de esa tradición enfrenta desafíos importantes. La reducción de los espacios de especialización y las dificultades económicas para acceder a instancias de perfeccionamiento de alto nivel generan un riesgo concreto: la pérdida de talentos y el debilitamiento de un patrimonio construido durante generaciones.
“A esto se suma la particularidad del barroco veneciano –explica Tomás Mingardo, director de Armonia della Laguna–. Aunque Rosario cuenta con una universidad y un conservatorio de muy buen nivel, el barroco veneciano es un campo muy específico y la oferta de cursos es limitada, por lo que la única alternativa suele ser estudiar en el exterior, algo que no todos pueden afrontar”.
En ese contexto, garantizar que las nuevas generaciones puedan formarse en su propio territorio resulta fundamental. Por eso cobran especial relevancia iniciativas independientes capaces de tender puentes entre la tradición y el futuro.
Vivaldi Palooza es el resultado natural de ese recorrido. “Se realizará en Rosario del 14 al 17 de agosto –señala Mingardo–. Está concebido como un festival con un fuerte perfil formativo y organizado como un seminario intensivo”. La programación combinará espectáculos abiertos al público con clases magistrales y talleres destinados a músicos.
La propuesta busca consolidar a Rosario como una ciudad formadora. Pero el proyecto parte además de una convicción que trasciende el ámbito académico: la música barroca no puede limitarse al rigor técnico o musicológico, sino que requiere una interpretación viva, profundamente humana y capaz de incluir a todos.
La iniciativa cuenta con el apoyo del programa Recurso Puente 2026 de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario.

Afiche del festival.
“El epicentro de las actividades será la histórica sede de la Familia Veneta –explica Mingardo–. De ese modo, el festival tenderá un puente simbólico entre Rosario y Venecia, entre las aguas del Paraná y el universo sonoro de la Serenísima. Serán cuatro jornadas de inmersión total, con clases, ensayos y conciertos, dirigidas a instrumentistas, cantantes y grupos de cámara interesados en redescubrir este repertorio no solo como una música del pasado, sino como un lenguaje artístico, estilístico y profundamente humano que sigue teniendo vigencia”.
El plantel docente reunirá a tres referentes de la música antigua en la Argentina: Federico Ciancio (clavecinista, arpista y director de orquesta), Rodolfo Marchesini (violín) y María Jesús Olóndriz (violonchelo).
Vivaldi Palooza también incluirá un espacio de intercambio internacional mediante seminarios virtuales con instituciones europeas de referencia, entre ellas el Conservatorio Benedetto Marcello de Venecia y el ensamble Gli Scolari Suonatori de Padua, con el objetivo de enriquecer la formación de los participantes a partir de las tradiciones y tendencias de la cuna del barroco italiano.
Además de su dimensión académica, el festival tendrá una fuerte impronta cultural para toda la ciudad gracias a un ciclo de conciertos.
“Esta programación es el elemento que permite compartir con el público el patrimonio musical trabajado durante el curso –explica Mingardo– y ofrecer a los participantes una verdadera experiencia de práctica escénica”.
Habrá cuatro conciertos abiertos al público. El 14 de agosto se presentará Armonia della Laguna en el concierto inaugural. El 15 será el turno de los maestros. El 16 actuarán los alumnos de las clases magistrales, como solistas o junto a sus conjuntos. Finalmente, el 17 de agosto, Federico Ciancio dirigirá a los estudiantes en el concierto de cierre.

Federico Ciancio será uno de los docentes de las clases magistrales.
Las clases magistrales y los talleres están dirigidos a instrumentistas, cantantes y ensambles interesados en profundizar su formación en el repertorio barroco y en la interpretación históricamente informada de la música de los siglos XVII y XVIII, con especial atención a la tradición italiana. La convocatoria está orientada principalmente a músicos con experiencia previa en el estudio de su instrumento o del canto, aunque también será posible asistir como oyente.
Para postularse será necesario enviar un enlace de YouTube con la interpretación de una obra, o de un fragmento, de libre elección, preferentemente perteneciente al repertorio barroco. El objetivo no es seleccionar ni excluir participantes, sino conocer el nivel técnico y musical para organizar los grupos de trabajo y las actividades de conjunto. También deberá adjuntarse un breve currículum. Toda la documentación deberá enviarse por correo electrónico a direccionartisticacc@gmail.com, con el asunto: CANDIDATURA VIVALDI PALOOZA 2026 – Instrumento/Grupo – Nombre y Apellido.
El plazo de inscripción vencía el 3 de julio, aunque los organizadores decidieron otorgar una prórroga de un par de días.
“El costo de inscripción para los músicos es muy accesible: 50.000 pesos –explica Mingardo–. En cuanto a las entradas para los conciertos, el valor será aún más bajo: 5.000 pesos”.
Entre los inscriptos ya hay músicos provenientes de Tucumán, Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe.
“Es una iniciativa –concluye Mingardo– que está convocando participantes de distintas provincias argentinas, lo que confirma la necesidad de generar espacios de formación de este tipo”.