MONTEVIDEO – Pique Roto, la empresa olivícola fundada en 2012 por los genoveses Maria Vittoria Saccarello y Domenico Bruzzone en el departamento uruguayo de Florida, fue seleccionada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como uno de los quince casos destacados del libro Innovadores: casos y protagonistas del agro uruguayo.

Más que un reconocimiento empresarial, su inclusión en la publicación representa la validación de un proyecto que combina la tradición olivícola italiana con innovación tecnológica, sostenibilidad ambiental y un fuerte arraigo en el territorio uruguayo.

En el estudio, el BID presenta a Pique Roto como un caso de referencia por su capacidad para integrar tradición, cuidado ambiental y excelencia técnica en un sector que apuesta cada vez más por la calidad, la diferenciación y la identidad de sus productos.

El trabajo del organismo no se limita a destacar empresas exitosas. También identifica modelos que ayudan a entender cómo el agro uruguayo busca ganar competitividad a través de la trazabilidad, la sustentabilidad, la cooperación con instituciones técnicas y la valorización del capital humano.

En ese contexto, la firma de Saccarello y Bruzzone aparece como un ejemplo de innovación basado en una visión de largo plazo, objetivos claros y una planificación rigurosa.

El emprendimiento nació en una zona rural del departamento de Florida, donde la empresa introdujo y adaptó variedades italianas de olivo, como taggiasca y leccino, a las condiciones climáticas de Uruguay. El trabajo conjunto con asesores agronómicos e instituciones técnicas permitió desarrollar una cadena productiva controlada, desde la selección de las plantas hasta la cosecha, la elaboración y el envasado.

Ese método de trabajo es, justamente, uno de los aspectos que el BID destaca como parte del valor de Pique Roto.

“No había nada, se hizo todo desde cero”, recuerda Bruzzone al evocar los comienzos del proyecto. Y explica que “las inversiones agrícolas son de las que tienen mayor nivel de riesgo, y en la olivicultura el retorno es todavía más lento, porque hay que esperar al menos cinco o seis años para ver el fruto del trabajo”.

La publicación también pone el foco en el capital humano, un aspecto que Maria Vittoria Saccarello vincula con la capacitación permanente y el trabajo cotidiano del equipo.

“Nos guiamos por principios muy simples: disciplina, rigor, atención al detalle, además del estudio y la investigación sobre la tradición”, señala. Y destaca que “en la parte más operativa, el 85 por ciento de la fuerza laboral está integrada por mujeres”, un dato que refleja el aporte de la empresa a la calificación profesional del empleo rural femenino.

Saccarello resume esa filosofía en una fórmula de las “tres A”. Para alcanzar la excelencia, sostiene, primero hay que ser agricultores y “conocer y elaborar personalmente la propia materia prima”; después, artesanos, “es decir, dominar todos los procesos y mecanismos de producción”; y, finalmente, artistas, “porque eso permite darle un sello propio y único a un producto que, de otro modo, podría ser simplemente estándar e industrial”.

La sustentabilidad es otro de los pilares valorados por el BID. Pique Roto implementó prácticas de economía circular mediante el aprovechamiento de subproductos y restos de poda, además de monitorear de manera permanente su balance de carbono.

En ese marco, Bruzzone menciona una investigación que la empresa desarrolla junto con la Facultad de Agronomía, financiada por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, para estudiar las coberturas vegetales entre los olivares y determinar cuáles ofrecen mejores resultados en la reducción de emisiones de carbono.

A eso se suma la participación en el proyecto internacional Carbon Balance, impulsado por el Consejo Oleícola Internacional, que analiza la capacidad de los olivares para capturar dióxido de carbono.

Según Bruzzone, la empresa fue incorporada entre las de mayor potencial “porque todo está muy documentado y monitoreado. Hoy Pique Roto es un carbon sink, es decir, una empresa que absorbe más dióxido de carbono del que emite a la atmósfera”. Y agrega: “También eso representa una enorme satisfacción, porque es un verdadero símbolo de modernidad”.

Entre los logros más recientes figura además el premio Mario Solinas 2024 para el Hemisferio Sur, otorgado a la línea de aceites premium de Pique Roto.

Para Bruzzone, ese reconocimiento confirma el camino iniciado hace más de una década. “Las satisfacciones fueron muchísimas”, afirma, y destaca especialmente el trabajo de Saccarello, responsable del proceso productivo: “Es todo mérito exclusivamente de Maria Vittoria, que tiene sensibilidad, cultura y una pasión enorme. Fue ella quien sostuvo el trabajo cotidiano durante muchísimo tiempo, incluso sola”.

La experiencia de Saccarello y Bruzzone muestra cómo una tradición italiana puede adaptarse a otra realidad, echar raíces y convertirse en un modelo reconocido internacionalmente. Una filosofía que ambos sintetizan en una frase sencilla: “Hacemos poco, pero lo hacemos bien”.