ASUNCIÓN — El gobierno de China anunció el lunes 12 de octubre sanciones contra el ministro de Tecnologías de la Información y Comunicación de Paraguay, Gustavo Villate, y contra el canciller de Belice, Francis Fonseca.
El motivo invocado por Pekín es el mismo en ambos casos: la relación diplomática de esos países con Taiwán, la isla que se gobierna de manera autónoma desde 1949 y que la República Popular reclama como parte de su territorio.
Las medidas incluyen el congelamiento de cualquier bien que los dos funcionarios tengan en China, la prohibición de que personas u organizaciones chinas hagan negocios o cooperen con ellos y el veto de ingreso a China continental, Hong Kong y Macao. Pekín las adoptó en virtud de su Ley contra las Sanciones Extranjeras.
En conferencia de prensa, la portavoz de la Cancillería china, Mao Ning, acusó a los sancionados de actuar como “peones” de las autoridades taiwanesas y de difundir “información falsa” sobre supuestos ciberataques chinos. Según la agencia EFE, el anuncio coincidió con el inicio de maniobras militares chinas con fuego real en distintos puntos de la costa del país y llegó dos días después del 10 de octubre, fecha nacional de Taiwán.
La respuesta de Taipéi llegó a través de su embajada en Asunción. El Ministerio de Relaciones Exteriores taiwanés expresó su condena y calificó la decisión como una “injerencia abierta” en la soberanía y la política exterior de otros países. También sostuvo que Pekín recurre a la intimidación para socavar los lazos entre Taiwán y sus aliados.
Villate, por su parte, vinculó la sanción con los proyectos tecnológicos que su cartera impulsa junto a Taiwán, entre ellos un centro de datos binacional en Chaco'i, en las afueras de Asunción, y las gestiones para que la empresa taiwanesa Foxconn se sume al polo de inteligencia artificial Yguazú Digital.
“Estamos muy tranquilos”, afirmó el ministro, que aseguró que el gobierno seguirá adelante con esa agenda. En declaraciones radiales, dijo además que la medida “era de esperarse” y negó tener bienes en China.
Paraguay es el único país de América del Sur y uno de los 12 en el mundo que mantienen relaciones diplomáticas plenas con Taiwán. Esa posición lo vuelve una excepción dentro del Mercosur: Argentina, Brasil y Uruguay reconocen a Pekín, que figura entre sus principales socios comerciales. Taipéi, en cambio, perdió aliados en la última década. El más reciente fue Nauru, en 2024.
El cruce no es nuevo. En julio, tras una visita del presidente Santiago Peña a Taiwán, un portavoz chino ya había acusado a los dirigentes paraguayos de servir a las fuerzas independentistas de la isla, y el canciller Rubén Ramírez Lezcano calificó esas palabras de “lamentables”.
Ese mismo mes, Villate había visitado Taipéi y había expresado un respaldo sin condiciones. Peña, además, sostiene que Paraguay vende soja a China a través de intermediarios, algo que Pekín niega con sus estadísticas oficiales.
El mismo lunes, el representante especial de China para América Latina, Qin Xiaoqi, había asegurado en Pekín que su país no establece “divisiones ideológicas” ante los cambios de gobierno en la región.