BUENOS AIRES — El ministro del Exterior y viceprimer ministro de Italia, Antonio Tajani, llegó ayer a Buenos Aires como parte de la misión que también encabeza el presidente de Confindustria, Emanuele Orsini, y que hoy continúa en Brasil. La jornada arrancó con una ofrenda floral en el monumento a San Martín, en Plaza San Martín, y siguió con un encuentro breve con el canciller argentino, Pablo Quirno, en el Palacio San Martín, sede de la Cancillería.
Fue en ese encuentro donde se firmaron los dos acuerdos centrales de la jornada: uno sobre materias primas y otro sobre desarrollo industrial, rubricados con la Cancillería argentina y con la Secretaría General de la Presidencia. A la salida, Tajani habló con la prensa y describió un panorama positivo: dijo que crecía mucho la posibilidad de exportar, con “primeros datos muy alentadores”, y ubicó a la Argentina dentro de la estrategia de “diversificación” de mercados que impulsa el gobierno italiano —junto con Europa y Estados Unidos, pero sin limitarse a ellos—, con el objetivo de acercar las exportaciones totales de Italia a los 700.000 millones de euros para fines de 2027.
Consultado en ese mismo momento por la decisión del Reino Unido de sancionar el comercio con los asentamientos israelíes, evitó pronunciarse: dijo que se encontraba en la Argentina y prefería no opinar sobre “otros asuntos”, y remarcó que el Reino Unido no forma parte de la Unión Europea, por lo que ese tipo de decisiones comerciales deberían tomarse siempre a nivel europeo.
De ahí, Tajani pasó a una reunión con grandes empresas italianas y argentinas, antes de dirigirse a Casa Rosada, donde mantuvo un encuentro de más de una hora con el presidente Javier Milei, acompañado por el ministro de Educación y Mérito, Giuseppe Valditara. Según contó después, la conversación abarcó la colaboración económica entre ambos países, el costo de la energía, el precio de las materias primas y la posibilidad de fortalecer la cooperación en sectores como defensa y espacio.

El ministro Antonio Tajani junto a Emanuele Orsini.
Ya en el Palacio Libertad, Tajani encabezó la sesión plenaria institucional junto a Confindustria y ofreció un nuevo punto de prensa, más extenso, en el que hizo un balance de la jornada. En un editorial publicado en el diario argentino La Nación, sostuvo que las exportaciones representan casi el 40% del producto interno bruto italiano, y que la colaboración entre ambos países “puede dar mayores frutos” para las exportaciones italianas, pero también “generar oportunidades para las empresas argentinas”. Volvió a referirse a los dos acuerdos firmados horas antes, y calificó al Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur —respaldado por Italia— como “el mayor acuerdo comercial que Europa haya celebrado desde la posguerra”.
El ministro llegó acompañado por una delegación de más de cien empresas italianas, que después de Buenos Aires siguieron viaje a San Pablo junto a Orsini y el resto de la comitiva de Confindustria. “Estamos acá con más de cien compañías italianas para que puedan exportar e invertir más en la Argentina”, señaló, y agregó que, además de Europa y Estados Unidos —dos mercados que definió como “de extraordinaria importancia”—, la estrategia pasa por prestar atención a otros mercados, como el argentino.
El resto de la agenda del día, según el programa oficial de la misión, incluyó una visita al estadio Monumental junto a Quirno, un encuentro con el jefe de Gabinete argentino, Diego Santilli, y por la noche la presentación del Teatro San Carlo en el Teatro Colón, en el marco de los 2.500 años de la fundación de Nápoles.

Tajani junto a su homólogo argentino Quirno y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Jorge Macri conversa con participantes del espectáculo del Teatro Colón.
La misión se da en un contexto puntual: el Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, que involucra a 31 países y unos 730 millones de consumidores —cerca de un cuarto del PBI mundial—, comenzó a aplicarse de forma provisional el 1° de mayo pasado entre la UE y los cuatro países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), mientras avanza la ratificación del acuerdo de asociación completo.
Se trata, por ahora, del Acuerdo Comercial Interino, que prevé la eliminación progresiva de aranceles sobre más del 90% de las líneas del export europeo a lo largo de un cronograma de 15 años, y no de una apertura inmediata y total. Según datos de la Farnesina —como se conoce coloquialmente al Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, por el palacio romano donde tiene su sede—, los aranceles hoy vigentes representan unos 4.000 millones de euros, y su eliminación podría sumarle a Italia más de 1.000 millones de euros de exportación adicional por año.
El intercambio comercial entre Italia y el Mercosur llegó a un récord de 14.700 millones de euros en 2025, un 51% más que en 2019. En el primer semestre de 2026 esa tendencia se sostuvo, con un crecimiento del 8,7% interanual. Ya con el acuerdo en marcha, en el bimestre mayo-junio de 2026 el intercambio de bienes entre ambos bloques alcanzó los 2.940 millones de euros, un 19,6% más que en el mismo período de 2025 —aunque, señala el propio reporte de la Farnesina, el saldo comercial italiano pasó de un superávit de unos 20 millones de euros a un déficit de aproximadamente 145 millones.
En el caso puntual de la Argentina, la exportación italiana rondó los 1.200 millones de euros en 2025, tras una serie irregular en los últimos años: 755 millones en 2020, un pico de 1.392 millones en 2022, y una recuperación a 1.218 millones el año pasado. El intercambio comercial total entre ambos países fue de 2.450 millones de euros en 2025 (+8,6%). Italia es hoy el octavo proveedor global de la Argentina y el segundo dentro de la Unión Europea, detrás de Alemania.
Entre las empresas italianas ya activas en el país, la Farnesina destaca a Eni (protagonista del proyecto Argentina LNG junto a YPF y XRG), Enel (unos 2.200 millones de dólares invertidos en la última década), Iveco (dos plantas en Córdoba y más de 500 proveedores locales), Stellantis (cerca del 30% del mercado automotor argentino) y Techint, el grupo ítalo-argentino de referencia en ingeniería, energía y siderurgia.
Ya en el Palacio Libertad, Tajani también profundizó sobre el trasfondo geopolítico del acuerdo de materias primas: contó que Italia firmó ese mismo día un acuerdo similar con Estados Unidos —rubricado por el embajador Varricchio, enviado especial italiano para materias primas— y que él mismo firmará otro acuerdo con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, durante la semana de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. El objetivo declarado es contar con “un mercado paralelo” al que hoy domina China en la fijación de precios de las materias primas. “Es legítimo que China defienda sus intereses, pero también es legítimo que nosotros defendamos los nuestros”, sostuvo.
Consultado por el debate que se da en estos días en Italia en torno a un eventual impuesto a las “ganancias extraordinarias” de bancos y empresas energéticas —una propuesta relanzada por la Liga (el partido de derecha que integra la coalición de gobierno de Giorgia Meloni) de cara a la ley de presupuesto—, Tajani se mostró contrario: cuestionó que exista siquiera una definición clara de qué constituye una ganancia extraordinaria y de quién estaría habilitado para determinarla.
Dijo preferir la vía del diálogo antes que la imposición, y como antecedente mencionó que el mecanismo de diálogo con bancos y aseguradoras ya le permitió al Estado italiano recaudar más de 10.000 millones de euros, y que una medida reciente sobre impuestos a los combustibles se financió con un acuerdo similar con las petroleras. Resumió su fórmula económica como “menos impuestos para aumentar el consumo”, lo que a su criterio termina generando mayor recaudación por la vía del IVA.
Consultado por la situación en Alemania, Tajani remarcó que la economía alemana está estrechamente ligada a la italiana, en particular en la industria automotriz, y advirtió que “nunca hay que alegrarse” de las dificultades del país vecino. Relativizó el resultado de una elección regional en Sajonia —probablemente en referencia a la votación en Sajonia-Anhalt del 6 de septiembre, apenas dos días antes de sus declaraciones, en la que el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo su mejor resultado histórico, con cerca del 44% de los votos—, a la que calificó de simple “señal”.
Insistió en que ese resultado debería empujar a Europa a revisar el rumbo de sus políticas económicas, en referencia al Pacto Verde europeo (el plan de la Unión Europea para reducir emisiones y transicionar a energías limpias) y a la prohibición, vigente a nivel de toda la UE, de producir motores no eléctricos a partir de 2035. Citó como ejemplo los despidos masivos en Volkswagen, y recordó que, como eurodiputado, había votado en contra de esa prohibición y en cambio había apoyado una propuesta alternativa: reducir un 90% las emisiones de CO₂ pero dejar un margen del 10% para las empresas que todavía no pudieran migrar a la producción eléctrica.
Ligó el tema, además, a la política migratoria: dijo que Europa terminó adoptando el enfoque italiano de mayor control fronterizo —con una reducción del 80% en los desembarcos irregulares en el último año— aunque consideró que en Alemania “el mensaje llegó demasiado tarde”.
El canciller también subrayó la dimensión educativa y cultural de la misión. Dijo que, junto al ministro Valditara, se habló especialmente de formación, en la que identificó —junto con la innovación y la investigación— uno de los tres pilares de la competitividad económica, cada vez más relevante, señaló, por el avance de la inteligencia artificial.
En ese marco mencionó también a la industria del deporte como sector productivo en sí mismo, más allá de su faceta recreativa, y puso como ejemplo la construcción de infraestructura deportiva por parte de empresas italianas para los Juegos Olímpicos de París. Como dato adicional sobre la competitividad italiana, remarcó que Italia es, después de China, el país con mayor variedad de productos de exportación del mundo, algo que dijo le da flexibilidad para entrar en mercados considerados más difíciles para otros competidores.
Sobre el cierre de la conferencia, Tajani sumó algo de color a la jornada institucional: le regaló a Milei una camiseta de la Selección italiana con el número uno —el que usan los arqueros— y contó que el presidente argentino se mostró contento de asumir ese rol, en referencia a que de joven Milei jugó como arquero en las inferiores de Chacarita Juniors, además de tener pasaporte italiano. También adelantó gestiones para que el director Riccardo Muti dirija una función en Buenos Aires más adelante.